LO QUE SOY

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abril 02, 2010

SIN SER DE TI

Sin ser de ti,

ni tú de mi,

te has vuelto tan mía

y yo no sé ser más que lo que tú me dejas ser en esta ausencia

Y me conoces tan bien

Pues entre todos mis parpados rendidos te he dejado ver de mi todo lo que lato para ti

y que es lo único que ahora soy

un latido flotando en el aire de tu ausencia

que dice tu nombre sin conocerlo

Soy tan tuyo como esta espera que guardo en mis madrugadas

mientras imagino en libertad todo lo que puedo ser para ti,

todo lo que puedo ser en ti,

y sentirte al fin sin miedos

ni escondites que oculten lo que soy

y lo que no soy

sin trincheras que me escondan entre eso que no soy

Y me vuelvo libre en esta espera

y puedo ser las noches que quiera ser,

y puedo ser una noche a tu lado sin estar ahí,

sin despeinarte en la almohada sobre la que reposan los sueños que cada noche te pinto entre bocanadas que distorsionan la luz para descomponerla en los colores que escurren de mis manos

Sin que sea solo eso,

sin que sea solo piel y huesos y estas ojeras marcadas que van tejiendo esperas,

que van cubriendo la cama sin sabanas,

sin almohadas,

sin ti.

Y soy de nadie y soy la nada,

y soy la nada,

y soy la nada que aparece y que se vuelve un todo

cuando apareces a mi lado enredada en mis dedos que te acarician el rostro con el viento de la tarde que despeina tus cabellos.

Y soy tuyo sin saber de quién soy,

sin saber de dónde vengo ya,

pero sabiendo que eres tu el horizonte al que quiero mirar,

y perderme si es que tengo que perderme,

y encontrarme entre tus sonrisas

y tus besos,

y esos suspiros que digan rompiendo los silencios un te amo.

Solo imaginándote me siento tuyo,

me siento libre,

me siento yo,

sin tener que ser alguien más,

sin tener que ser algo mas para ti,

para que decidas al momento de llegar,

que soy tuyo.

Para que sepas cuando me veas

que no pretendo ser más,

mas que esta espera de ti,

que desgasto en noches,

en que como el aire,

vuelo sobre los mares,

diciendo que te amo,

sin que nadie más que tú,

me veas cómo soy,

y me encuentres en esta espera que soy sin ti

sin ser de ti,

sin ser más que de ti

de ti que eres mía en esta ausencia,

de ti,

que eres esta ausencia.

marzo 01, 2010

UN POCO SUSCEPTIBLE

Soy susceptible a tus palabras ¿lo sabes?

Y no tanto a aquellas que escucho con tu voz, más bien las que me pesan son las que dicen las miradas que pones sobre otros, esos coqueteos que en silencio disparas respondiendo el fuego y yo en medio tratando de atrincherarme para que no me hieran de nuevo ni tus balas ni las que te hacen levantar la mirada y responder con una sonrisa.

Soy susceptible a tus silencios cuando te pregunto a donde fuiste y me respondes que tienes hambre, que te duelen los pies, que estas cansada y no quieres hablar, que saliste con él pero que te aburriste y querías llegar antes para estar conmigo, y te vas a la cama lavándote bien los dientes, pero reservando en tu pecho el sabor de los besos que él te dio.

Soy susceptible a esas sonrisas que te iluminan el rostro cuando ves tú celular sonando y reconoces el numero de él en le identificador de llamadas, y te levantas de la mesa para ir a contestar, mientras espero sumergiendo la cucharita varias veces dentro de mi taza de café.

Soy susceptible a tus cambios de gustos, y que llegues con libros nuevos, y que llegues con canciones nuevas y que llegues con sonrisas nuevas que él te recomendó y que lo que te gustaba antes ya no te emociona, incluso yo.

Soy susceptible cuando amanece y estas aun dormida y me dispongo a prepararte las cosas para salir y entre sueños escucho su nombre saliendo de tu boca, y al despertar te pregunto que si soñaste y respondes que no, mientras un suspiro te hace sonreír.

Soy susceptible cuando las horas pasan y no llegas, y suena el teléfono para avisarme que tienes trabajo y que de nuevo llegaras tarde a casa, y antes de decirte te amo cuelgas.

Soy susceptible a esas palabras que sin saber me dejas escuchar con cada una de tus acciones, y que te perdono porque te amo,

y porque te amo creo que tengo que dejar de ser susceptible y volverme valiente,

para dejarte ir con él que parece ser menos susceptible a que sea yo quien te ama y te espera en casa todos los días.

febrero 20, 2010

DE DISTANCIAS




Lo que nos aleja no son las distancias, son los silencios,

De nada sirve estar cerca o estar a kilómetros de tu mirada,

si es lo que callamos aquello que nos separa.

Tenerte en silencio,

es tenerte sin que estés,

pues es el nombre de quien callas con quien estas,

callarme mientras te miro es no ver nada,

pues decirte lo que siento es decir hoja y que salga de mi boca una piedra,

es decir viento y que caiga a plomos el sol del desierto,

es decir te amo y que ya no sonrías.

Son los silencios los que nos desmoronan,

los que te hacen retroceder

y a mi avanzar al camino que ya recorrí,

que no abandono,

que es mío porque tiene mis pasos anidados en el eco de mis huellas.

Son los silencios,

los desgastados silencios,

los incómodos silencios,

los que aparecieron sin darnos cuenta,

pues estábamos tan acostumbrados a decirnos todo sin decir una letra,

y te miraba y entendías que te extrañaba,

y te tomaba la mano y sabía que tenías miedo,

y te abrazaba y sabíamos que todo estaría bien,

todo en silencio,

sin palabras,

sin más dialogo que el que entre los dos inventamos con miradas,

con tactos,

con humedades,

con sonrisas,

la tuya más sonora que la mía,

la tuya más radiante que la mía,

la tuya mas amada que ninguna.

Pero en silencio nos quedamos,

en silencio nos perdemos,

en silencio decimos adiós,

mientras rasgando la distancia entre tú y yo,

moribundo suena el eco de nuestro amor.




febrero 19, 2010

LA PRIMERA VEZ

¿Cuándo sentiste frio por primera vez?

¿Recuerdas tu primer chocolate?

¿Recuerdas tu primera taza de café?

¿Recuerdas el primer día que sentiste esa aceitosa pastita de colores entre tus dedos?

¿Recuerdas la primera vez que bostezaste?

¿Recuerdas la primera vez que sonreíste?

¿Recuerdas tu primer sueño?

¿Recuerdas tu primera pesadilla?

¿Recuerdas el primer arcoíris que te estrello colores en las pupilas?

¿Recuerdas la primera vez que sentiste miedo?

¿Recuerdas la primera vez que fuiste valiente y te negaste a dejar de soñar?

¿Recuerdas la primera vez que un colibrí te hizo estornudar haciéndote cosquillas en la nariz con sus alas?

¿Recuerdas la primera vez que le quisiste tomar la mano a alguien, y la primera vez que alguien te tomo la mano?

¿Recuerdas como fue abrazar a alguien que sin conocer esperabas que llegara en una estación de tren?

¿Recuerdas como fue sonreír mientras la vida te enseñaba que cada sueño por pequeño o grande que fuera se podía hacer realidad?

¿Recuerdas, recuerdas, recuerdas cuándo fue la primera vez que te enamoraste?

¿Recuerdas tu primer beso?

¿Recuerdas tu primer amor?

Pues quizás no recuerde el día o la hora, quizás ni recuerde el numero de tazas que tome hace una hora, ni el número de bostezos que doy a diario, ni el número de veces que termino embarrándome las manos con óleos. Quizás no recuerde bien si sentí frio en los dedos por que olvide mis guantes u olvide mis guantes porque quería tener frio en mis dedos, quizás no recuerde que es lo que me da miedo y tenga que soñar más cosas a que tenerles miedo, quizás no recuerde los andenes, ni los tickets de autobús porque no tengo ni idea de cuantos kilómetros tiene que recorrer un latido para hacer sentir a alguien querido, ¿los sentimientos tienes pies? ¿Cuántos paso necesito dar para que sepas que te quiero? No se siquiera si recuerdo la hora exacta en que te pensé por primera vez, y sonreí por primera vez, y te ame por primera vez, y deje que me sorprendieras por primera vez, así como hiciste hace un rato cuando te bese por primera vez.

Lo que sí recuerdo es la primera vez que fui feliz, y fue exactamente hace cinco minutos que te desperté con un beso por primera vez.

febrero 14, 2010

CUANDO DIJE TE AMO

...



Cuando dije que te amaba era cierto,


Era decirte que no me importaban las distancias, que no me preocupaba por las ausencias, que no me colapsaban estas fronteras de kilómetros o de pasos entre mis latidos por ti y el eco de mi nombre retumbando dentro de ti



Cuando te dije que te amaba era verdad


Era decirte que no tenía miedo de mostrarme y que me vieras como soy, hablarte de mis defectos, de los pasados que pesan, de las heridas que dolieron, y de esas huellas cicatrizadas que al reconocerte fui borrando



Cuando te dije te amo lo dije con todas las letras que encontré


Y te lo dije entre buenos días, entre esa pregunta necia de todos los días para saber si habías comido ya, era decírtelo cuando te pedía que te abrigaras, que descansaras un poco de los libros y oficinas, era decírtelo cuando llegaba la noche y te pedía que durmieras y que no olvidaras soñar



Cuando dije que te amaba era con todas mis ganas


Porque en ti encontraba ganas de recordar a que saben los besos, y el calor de un abrazo, y saber que no estaba en coma, y que seguía latiendo, y que tenía hasta ganas de que tuvieras ganas de despertar una mañana a mi lado, o todas las mañanas.



Cuando dije te amo lo dije con una esperanza


Con la esperanza de que me escucharas, con la esperanza de que lo sintieras, con la esperanza de que me amaras aunque fuera un poquito, aunque fuera de forma distinta a como te lo decía, a como yo lo sentía para ti, pero que me amaras, te dije te amo con la esperanza de que un día tu voz repitiera mi nombre y me dijera al menos lo mismo.





Cuando dije te amo…

Me confundí

y te confundí

y me confundió mas el escucharte decir –te quiero

cuando dije te amo, entendí que no sabía hablarte y que ahora era mejor no decirte nada y quedarme en silencio, no porque ya no quiera decirte que te amo, más bien para no tener que escucharte decir que simplemente me quieres


...

febrero 13, 2010

ESCAPEMOS

...


Bajemos de la Luna o regresemos a ella, pero no nos quedemos en este lugar donde estamos, donde el amor caduca, donde los besos se mal gastan, donde las caricias sobran porque son burbujas flotando en el aire.


No nos quedemos aquí donde hay que estar cerca para sentirnos, donde si no me ves no sabes que te quiero, y tus labios buscan a otro que te lo diga, que te lo haga sentir, aunque sea solo un momento, o aunque no lo sienta, y solo sientas la distancia corta entre tu cuerpo y el de él, entre tus besos y el aire que a él le trae en el pensamiento a otra.


Escapemos de todo y de todos, de nuestros miedos, de nuestras penas, de esos recuerdos que han fragmentado las miradas y que hacen que la desconfianza sea nuestra segunda piel, escapemos del tedio que te hace regresar a tu frialdad, a tu desilusión convulsionada, a tu mirada desencantada de asombros, de destellos de luz, de esas sonrisas que escondes entre sollozos, entre madurez falsa que no es más que una cortina que esconde tu miedo, tus heridas y las mías.


Escapemos de los besos sin pasión, sin ternura, sin jadeos que despiertan nuestra emoción o cualquier cosa que duerma dentro de nosotros, escapemos de las caricias que solo son llanos vacios, sin yerba que encender, sin fuego que alimentar con aires de deseo, de ganas verdaderas de amor y no lujurias desenfrenadas que solo se apagan con un orgasmo fingido o dos, o los que pretendas hacer creer.


Escapemos de la oficina, del archivero donde enterraste tus suspiros bajo la “A” de asco, escapemos de las hojas membretadas que firmas a nombre de “S.A. de C.V.”, escapemos de los sellos de pago, de las cuentas pendientes que te han hecho olvidar el saldo a favor que tienes dentro de tu corazón y la deuda de amor que decidiste pagar con un cheque posfechado para el año 2016.


Escapemos ahora que los miedos son mayores, que la incertidumbre existirá hoy y mañana y dentro de diez años y no vale la pena quedarnos aquí donde se planea hasta la hora de la comida, hasta la hora de soñar, hasta la hora de besarse, hasta la hora de morir, dejemos todo y a todos, bajemos de la Luna o regresemos a ella, pero no nos quedemos aquí.


Porque si nos quedamos seguiremos muriendo un día más, pero sobre todo seguiremos estando un día más sin saber que dentro de ti hay un latido que tiene mi nombre, y dentro de mí, hay solo rastros de mí buscándote a ti.



...

febrero 03, 2010

AQUÍ DENTRO

Múdate aquí dentro de mí,

quédate para desaparecer el silencio,

el tuyo y el mío

y pintar las paredes con sonrisas,

con susurros que suenen cuando suenen tres letras

o cuatro

o seis

o todo tu nombre y el mío,

decora con bostezos el lugar donde abrazados durmamos mejor

o mejor no durmamos

pero soñemos,

déjame colgar en el armario las lágrimas y tristezas

esas que salen con los días malos

esas que traes escurriendo sobre tu paraguas

déjame sacudirlas solo lo suficiente para que no se cubra de humedad el armario

para que antes de encerrarlas logre hacerte sonreír y secarte las mejillas,

pongamos en el baño un botiquín lleno de mimos y cuidados sin prescripción

ponerte banditas de besos sobre las heridas

y de antisépticos abrazos que te hagan saber que ninguna amargura podrá infectarte el corazón,

llenemos la alacena de sobrecitos de té…

té amo…té cuido…té mimo…té extrañe…té abrazo…té necesito…té amo

para tenerlos a la mano esos días del mes en que tu anatomía te dibuje pucheros en el rostro

sembremos en el jardín futuros que florezcan cada primavera

cada verano

cada otoño

cada invierno

que haya flores todos los días

que cada mañana al despertar descubras una flor aromatizando tu almohada

saquemos cada noche en bolsas de basura los miedos que durante el día se lleguen a acumular sacudamos las dudas y los tedios,

múdate aquí adentro

llega o déjame llegar

quédate y deja que me quede

muda-té aquí

queda-té aquí

pierde-té aquí

encuentra-té y encuentra-me

aquí

enero 31, 2010

DEJAR IR




Quizás sea momento de dejarlo ir, después de todo hay cosas que uno carga y terminan por mimetizarse a lo que somos, se vuelven parte de nuestra piel, de nuestros huesos, nos penetran hasta el tuétano dejándonos sudar fluidos de ese algo que cargamos, de ese algo que ya somos, de ese algo que ya soy, y ya no soy más que un fantasma de ese fantasma, deje de sentirme el corazón hace años, deje de escuchar latidos, deje de ver la resequedad en mi piel, los cabellos teñidos, los aromas que pasaron y dejaron huella, y dejaron rastro de eso que persigo.

Pero al final ¿Qué piel tiene un fantasma? ¿Qué aroma? ¿Qué sonido? ¿Qué late dentro?

Y late dentro, o eso es lo que he querido creer durante todos estos años, que lato, que late, que soy y que existe, que es real, que puede materializarse un día y no desvanecerse jamás cuando el viento de la tarde indique que está por salir la Luna

¿Puede un fantasma dejar de ser fantasma? ¿Puede convertirse en huesos? ¿En piel? ¿En un beso? El vacio que descubro entre mis manos me indican que no ha sido así, que quizás no pueda ser así, los rastros de emociones ficticias han desaparecido de las comisuras de mis labios, no tengo rastros más que de mi propia piel entre mis manos, y de oleos, y de aceites, no respiro más que el humo, y el sabor que guarda mi paladar es tan solo el del café, no ha quedado ya huella o rastro alguno de que un día aquel fantasma tuviera piel, o decidiera por fin materializarse, y cambiar la historia, y cambiar mi historia, y que fueran diferentes los finales, y que fueran diferentes los principios, que fuera diferente todo… pero no ha sido así, y quizás sea momento de dejarlo ir.

Soltar amarras y dejar que el barco flote a la deriva, que esta vez naufrague hasta el cofre donde se esconden los latidos que ya no son míos, que jamás fueron míos, ni de nadie, ni de la nada, y que solo fueron esas cadenas que arrastraba un fantasma para dejarse escuchar, para dejarse perseguir, ¿Cómo pretendí retener a un fantasma? ¿Cómo pensaba guardarle, mantenerle, platicarle?

Supongo que la búsqueda me hizo valiente o demasiado pretencioso, tanto así como para dejar a un lado lo que era y volverme simplemente un sabueso que olfateaba rastros de éter, rastros de algo que simplemente jamás pude alcanzar, jamás pude tocar, jamás pude mirar, y que tan solo fue su imagen espejismos sobre dunas blancas tapizadas de lunares, de estrías, de cabellos rozados o lacios, de labios húmedos, de manos tibias que escondían navajas de hielo, de pieles que cobijaban y que al amanecer se desvanecían con el primer rayo de sol, con la primera mirada ajena que les rozaba, que les llamaba.

Quizás perdí hasta la voz, y sea que no tengo fuerza en la garganta para decir lo que hay dentro, lo que veo, lo que descubro, quizás las palabras solo sean eso, palabrería barata, palabrería sin peso, sin noción de saberse algo más que símbolos, que sonidos que no dicen nada, que no se adhieren a nada, que no tienen eco, que jamás tuvieron eco, quizás es mi falta de voz lo que me hace no tener peso, no tener valor alguno para quien le hablo, para quien he latido y soy como esos símbolos como esos latidos sonoros que al final son nada, soy nada, pues nada se decir.

Perdí tanto por buscar un fantasma que termine perdiéndome a mí mismo, ya no tengo identidad, ya no soy más que esa búsqueda de algo inexistente, me volví un fantasma también, hasta para mí.

Quizás es tiempo de dejarle ir, quizás sea tiempo de darme cuenta de la realidad, que nada soy, que nada fui, que por más empeño que puse en entregarme a esa búsqueda nunca fui digno de poder encontrarle, quizás fue defecto de fabricación, quizás no puse en mi maleta todo lo necesario para encontrarle en esta vida antes de nacer, quizás me falto lo principal, quizás simplemente me falto todo, y nada tengo y nada soy, solo un fantasma que se aferro a encontrar a otro fantasma y que mi vida tuviera sentido.

Ahora quizás sea tiempo de despertar, de abrir las cortinas y dejar que entre la luz, y la sombra, y el polvo, el real y no estos rastros y restos que guardo anidando esperanzas, apolillando latidos, disecando el aire para poder creer que dentro hay mas, que afuera hay mas, que soy nada, que no fui nunca más que eso, nada.

Quizás es tiempo de dejarle ir, de dejarme ir, y desaparecer cuando sacuda el viento la estúpida nube sobre la que floto, sobre la que flote, y desvanecerme esta noche que rendido me doy cuenta de lo que no soy y jamás seré y del fantasma que cerró la puerta al salir porque nada encontró que valiera la pena para quedarse.



Quizás en tiempo de partir y…olvidar





...

enero 30, 2010

NO ME ESPERES

...



No me esperes entre distancias

No me esperes mordiéndote las ganas

No me esperes porque te espero, porque llego y aun no estás, y aun no estoy

No me esperes cuando no tengas ganas de esperar, cuando te ganen los antojos febriles, cuando te venza el tedio y la ausencia, y te pese la distancia y no encuentres en el eco de tus tacones mis tenis acompañando tus desvelados pasos

No me esperes cuando llegue alguien y pregunte por ti, y pregunte por tus ganas y pregunte por tus labios, no me esperes en ese momento, no me digas que lo harás porque no pretendo que lo hagas

No me esperes por querer ser tú, porque ya eres tú, y aunque no esperes de la forma en que te espere y te espero seguirás siendo tú

No me esperes cuando tengas frio y otro abrigo te ofrezca latidos

No me esperes cuando llegue el viento a despeinar tu cabello y otra mano sea quien te roce el rostro para despertar el rubor de tus mejillas

No me esperes si tienes que salir, si tienes que seguir buscando sin que quieras buscar y encuentras sin que tengas que encontrar todo lo que desde donde te espero te dibujo en un rincón que reservo para tu mirada

No me esperes que aún es temprano, no me esperes como yo te he decidido esperar



Espérame en el café con canela de la mañana, en el ticket del tren que aun te espera en la taquilla, en la butaca del cine, en el chocolate que guardas dentro del cajón de tu escritorio

Espérame en las gotas de lluvia que empañan tu ventana, en el frio de antes de dormir que te cubre y te hace acurrucarte envuelta en mis pensamientos

Espérame en la banca del parque cuando una alfombra morada cubra el adoquín del quiosco, y las palomas ya no bajen a comer

Espérame en el bostezo de la tarde que nace de tu tedio y que pueda al llegar cambiar por una sonrisa, en la canción cursi que tarareaste camino al trabajo, en la pareja de amantes que en un semáforo detuvieron el tiempo en un beso, en la burbuja de jabón que te reventó en la nariz y te hizo carcajear

Espérame entre tus cabellos enmarañados, en tus parpados sin maquillaje, entre tus labios húmedos que susurran cada soledad un sollozo

Espérame cuando no tengas nada que esperar, cuando no haya nadie a quien esperar, cuando no haya nadie que te espere como yo te espero, cuando no tengas ganas de decir adiós, cuando no tengas ganas de ser solo piel y manos y sudor y jadeos, cuando tengas ganas de ser mas, espérame

Espérame cuando te sientas sola, cuando creas que no eres distinta, cuando tambalees entre piedras afiladas, cuando tropieces y te espinen las rosas, cuando una lagrima salga de tu corazón sin razón, cuando la primavera llegue y regrese el frio y se nuble el cielo y sepas entonces con una brizna que sigo a tu lado, que espero a tu lado sin que me esperes, y no haciendo yo más que esperarte

Espérame cuando flaquees, cuando enfermes, cuando te haga falta un pañuelo que te limpie la nariz, cuando haga falta un desvelo entre papeles y horarios y un sol que amenaza con llegar en lugar de ser promesa y esperanza

Espérame cuando pienses en el amor, y también cuando no pienses en el, cuando a tu puerta nadie toque, cuando tus labios nadie los busque, cuando no haya viento alguno que roce tu piel que susurre tu nombre, que despeine tu cabello

Espérame cuando el café se enfríe, cuando no haya flores en tu jardín, cuando no haya charcos sobre las calles desoladas que no te miran entre tantos ojos

Espérame cuando escuches un adiós, cuando estalle el llanto, cuando creas que perdiste algo y que te perdiste a ti, cuando nadie más te encuentre, espérame,

que será entonces cuando sepa llegar,

cuando pueda llegar,


pero hasta entonces,

no me esperes ni una sola noche, ni un solo amanecer, ni una sola tarde de lluvia,

no me esperes,



y menos como yo te he estado esperando a ti,



sin esperar que me esperes.




...

enero 28, 2010

MEJOR QUEDARSE QUIETO

Algunas veces es mejor quedarse en silencio

No decir nada

Paralizarse hasta los cabellos

Inmovilizarse hasta el alma

Algunas veces es mejor quedarse escondido

Agazapado

Atrincherado

Guardar distancia entre uno y los oídos de los demás

Esconder las jeringas bajo la cama

Cerrar las persianas

Tapar los espejos y tapiar las puertas

Quedarse encerrado

Aislado

Algunas veces es mejor el color pálido de la piel tras días sin salir a la calle

Desteñirse las pestañas

Secarse la sal sobre las yagas

Cerrar los ojos para dejar de soñar

Esconderse bajo las sabanas en lo más profundo del colchón

Sacar a orear la vergüenza que se enmoheció dentro del closet

Exprimir las ganas en el lavabo hasta que caiga dentro de la coladera la última gota

Algunas veces es mejor quedarse quieto

No respirar

No parpadear

No dejar que le vean

Que nadie escuche

Que nadie vea

Que nadie sienta

Quedarse en silencio

Quedarse en coma

Quieto

Paralizado

Algunas veces es mejor quedarse en absoluto silencio






Sobre todo cuando solo se saben decir cuatro letras




...